Cómo vivir sin plástico

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¿Cómo vivir sin plástico?, es posible y te contamos como hacerlo, sigue leyendo.

Nuestro planeta está otra vez en alerta: el plástico llena los océanos y esto afecta a los ecosistemas y a los peces. Ha llegado la hora de tomar conciencia y empezar a cuidar nuestro consumo de plásticos.

📌 Vivir sin plástico es posible si tomamos conciencia

Este material es tan barato y está tan presente que eliminarlo de tu día a día no es fácil, pero tampoco es imposible. El truco está en tomar conciencia y cambiar nuestros hábitos para lograr entre todos un mundo más sostenible.

Nuestra vida cotidiana está inundada de plástico. Botellas de agua, platos, cubiertos, bolsas, productos de higiene personal, envases, incluso en nuestra ropa y en una larga lista de objetos de uso normal están realizados con este material. Es más, si Velázquez hubiese bebido agua embotellada mientras pintaba las Meninas, esa botella aún estaría en algún lugar en la Naturaleza.

Hasta hace unos años poca gente hablaba de este problema, pero lo cierto es que a día de hoy el problema es tan grande que empieza a estar en boca de cada vez más gente. Según datos de Greenpeace en nuestro país el 50% de los plásticos que llegan a los sistemas de gestión de residuos terminan en los vertederos sin ser reciclados, por no hablar de aquellos que no llegan y se quedan abandonados en las playas o en el monte sin gestionar o tratar.

📌 Los supermercados comienzan a cobrar las bolsas de plástico

Aunque desde el año 2018 los supermercados españoles están obligados mediante el Real decreto 293/2018 a cobrar sus bolsas de plástico, pero esto no es suficiente. Si queremos parar esto, una de las cosas que podemos hacer, es empezar a actuar de forma individual, reduciendo nuestro consumo de plástico en nuestras vidas.

📌 ¿Cómo llegan los plásticos al mar?

No solo nuestra vida cotidiana está inundada de plástico. Este material está por todas partes. Los residuos plásticos que generamos pueden terminar en un vertedero, ser incinerados o reciclados. Muchos de estos residuos en cambio, van a parar a los ríos o al alcantarillado y terminan en el mar.

De hecho el 80% de la basura –llamémosla por su nombre– que hay en el mar procede de la tierra y solamente el 20% de la actividad marítima (redes e hilo de pescar). Un dato escalofriante: El Foro Económico Mundial estima que si no hacemos nada en 2050 habrá más plásticos en el mar que peces.

Las famosas islas de basura (dos en el Pacífico, dos en el Atlántico y una en el Índico) están formadas en gran parte por microplásticos, algo similar a una sopa, pequeños fragmentos muy difíciles de limpiar.

El uso masivo de plástico en el mundo lleva demasiados años siendo un problema, y reciclar no es la solución, ya que no todo el plástico es reciclable, y una gran parte de este no llega a ser reciclado. Toneladas de plásticos llegan a los océanos amenazando especies y ecosistemas, y a la larga vuelven hasta nosotros dentro de los peces de los que nos alimentamos.

A continuación la radiación UV y las olas del mar hacen su trabajo. El plástico se va descomponiendo en pequeños fragmentos llamados microplásticos y esto afecta hasta a las especies más pequeñas de la cadena alimenticia y lo que preocupa a biólogos y oceanógrafos y a una parte de la sociedad. Todos hemos visto imágenes de animales a cuyo cuerpo ha llegado una bolsa, una pajita o un bastoncillo de algodón y les ha causado serios problemas.

📌 ¿Qué podemos hacer nosotros?

El ser humano ha creado un material práctico y muy barato cuyo uso se ha masificado de tal manera que es muy difícil prescindir de él. Más allá de dejar nuestros residuos plásticos en el contenedor amarillo, podemos dar un paso más y evitar consumir plástico en la medida de lo posible.

Hay mucha gente que ha hecho de prescindir del plástico un modo de vida, y esto no es ni tan difícil ni tan caro como podría parecer. Es más, prescindir de determinados productos plásticos llega a ser más barato. Cada vez son más los que se unen a este movimiento, y para aprender más podemos consultar miles de páginas web, blogs, perfiles en redes sociales y hashtags específicos que dan consejos sobre cómo se organizan para utilizar la menor cantidad de plástico posible.

Si te quieres unir a este movimiento no tienes que empezar mañana mismo. Se trata de un aprendizaje que puede llevar tiempo, pero para comenzar lo más importante es que realices una pequeña autoauditoría de dónde consumes más envases y cómo puedes empezar a reducirlos, buscar alternativas y así comenzar el cambio.

A continuación acostúmbrate a salir siempre con tu botella reutilizable de acero inoxidable o de vidrio y tu bolsa de tela para no tener que (¡otra vez!) pedir una bolsa de plástico en el supermercado. Hace años en los comercios te miraban como si fueras un marciano cuando pedías que no te diesen bolsa y hoy es de lo más normal.

Esperemos que suceda lo mismo con cosas como comprar a granel, evitar las botellas de agua, usar jabones y desodorantes en barra, evitar los alimentos (y otros objetos) sobre envasados, y un largo etcétera de detalles.

📌 ¡Únete al movimiento basura cero (zero waste)!

El plástico es un material que puede servir para muchas cosas, como por ejemplo para material sanitario o para piezas de maquinarias que ofrecen servicios vitales, pero no en botellas, juguetes y todo tipo de objetos de un solo uso que enseguida desechamos y van a parar al océano.

Lee, infórmate, habla, pregunta y difunde. Reflexiona, habla con todo el mundo y aporta tu granito de arena para que entre todos reduzcamos el consumo desenfrenado de plástico y puede que así también se empiece a reducir su producción y podamos hacer que la estimación de que en 2050 haya más plásticos en el mar que peces no sea más que un mal sueño, una horrible premonición que hemos conseguido frenar entre todos.